Cajas nido


SEO Córdoba y las cajas nido

En los últimos años el grupo local SEO Córdoba ha posicionado mas de 500 cajas nido por la provincia. Constantemente controladas, limpiadas y en los últimos años geolocalizadas también, las cajas están ayudando muchas especies de aves a nidificar y reproducirse. En cambio los miembros están recogiendo informaciones útiles sobre las costumbres de nidificación de las especies mismas, llegando en los últimos meses a redactar una guía para determinar la composición porcentual de material de los nidales que pueda ayudar los voluntarios en la labor de revisión en los años futuros.

Voluntarios y cajas en el campus de la UCO de Rabanales


Todos los proyectos de construcción y posicionamiento de las cajas tienen un enfoque divulgativo, y se intenta animar cuantas mas personas posible a participar y aprender más sobre las costumbres de las aves que nidifican en la provincia de Córdoba. En el 2015 se han posicionado cajas en el Parque perturbado de los Villares de Córdoba, en el parque multiaventuras de la sierrezuela de Posadas, en el campus universitario de Rabanales, y en Villafranca de Córdoba.

DATOS DE LA REVISIÓN DE LAS CAJAS NIDO EN OTOÑO DEL 2015



DATOS DE LA REVISIÓN DEL 2016

Pronto las cajas que el grupo tiene instaladas por diversos puntos de la geografía cordobesa empezarán a ser ocupadas por diversas especies que buscan en ellas el espacio adecuado para sacar adelante su prole.

Pero ahora, desde aquí lo que pretendemos es compartir con vosotros los resultados que se obtuvieron tras la revisión de otoño de las cajas nido de los Villares.

En 2014, nuestro grupo proyectó la colocación de 140 cajas nido en dicho Parque. Debido a problemas con algunas de ellas (pérdida, retirada por diversas circunstancias,…), la cifra total de cajas-nido a tener en cuenta se redujo a 112.




Todas las cajas nido están marcadas con GPS para su posterior seguimiento y valoración del éxito de ocupación y anidación durante el periodo reproductor.  Entre octubre y diciembre, se revisaron y limpiaron todas las cajas nido y se colocaron y marcaron con GPS cajas nuevas o reparadas hasta completar la cifra original de 140 previstas.
De las 112 cajas-nido revisadas, se observó ocupación en 61, lo que supone un 54,5 % de éxito de anidación. Entre las cajas ocupadas, se detectó doble éxito de nidificación en cuatro de ellas (por herrerillo capuchino y gorrión común; con doble nidada de herrerillo común; por herrerillo común y carbonero común; y por carbonero común y gorrión común).


Carbonero común, uno de los habituales de nuestras cajas
Entre las 51 cajas-nido consideradas como no ocupadas, 22 se vieron afectadas por la acción de los pájaros carpinteros, repercutiendo negativamente en el éxito de ocupación de las cajas. No obstante, se hallaron materiales o signos de intento de anidación sin éxito en 27 de ellas, 9 de las cuales habían sido afectadas por los pícidos.
Las especies que han ocupado nuestras cajas nido en 2016 han sido: carbonero común (Parus major), herrerillo común (Cyanistes caeruleus), herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus), gorrión común (Passer domesticus) y trepador azul (Sitta europaea).



Este año sólo se han apreciado signos de posible predación sobre 5 de las 61 cajas; es decir, un 8,19 %. Lo que supone una importante reducción con respecto a los datos del año anterior, y sin concentrarse en ninguna zona en concreto.


Trepador azul, otro de nuestros inquilinos.



    
Agateador común

 Este logro creemos que ha sido propiciado por las medidas que se adoptaron a raíz de la situación del año pasado y que consistieron fundamentalmente en dotar a la práctica totalidad de las cajas con un protector metálico en el frontal y voladizo metálico en el techo, que impidieran, por un lado, ampliar el diámetro del agujero de acceso; y, por otro, entorpecer el descenso de roedores hasta el techo de las cajas. También se ha mejorado el diseño de las cajas reduciendo el espacio entre el techo y la pieza del frontal que bascula. De esta forma, dificultamos el acceso de potenciales predadores al interior de las cajas.


Nido de Trepador azul

Nido de Agateador común
 Por otra parte, de 20 cajas especialmente diseñadas para agateador común, solo se observó ocupación en 7 (un 35%), pero sí nos depararon la gran sorpresa de anidación de dos especies “nuevas” en nuestras cajas, el agateador común (Certhia brachydactyla) y el colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus). Las otras especies que emplearon este otro tipo de cajas fueron el carbonero común y el herrerillo capuchino.


UN PASO MÁS CON LAS CAJAS NIDO


Nuestro trabajo con las cajas nido se inició, hace ya algunos años, como actividad de educación ambiental, realizando talleres en distintos momentos del año, como en el Día Mundial de las Aves, colaboraciones con centros educativos, otras asociaciones medioambientales,….

El siguiente paso, cuando ya se dispuso de un cierto número de cajas, fue su colocación en zonas de la periferia de la ciudad que presentaban un claro déficit en el hábitat de nidificación para aves que necesitan oquedades para anidar. Fundamentalmente parques periurbanos, cuya gestión forestal, durante una serie de años, fomentó y facilitó la sustitución de quercus por pinos, con lo que esto conlleva de negativo para las aves trogloditas.

A continuación seguimos los pasos normales de cualquier proyecto de este tipo:

-         Geolocalización y elaboración de mapas.
-         Seguimiento durante la primavera.
-         Limpieza y mantenimiento en otoño.

Es a raíz de este último paso que, aun sabiendo las similitudes entre los nidos de páridos, fundamentalmente carboneros y herrerillos, nos pareció apreciar que hay cierta diferencia en la composición y grado de uso de los diversos materiales que emplean en la construcción de sus nidos.

Es entonces cuando nos planteamos un nuevo aspecto en la labor que estamos realizando con las cajas nido, y que se suma al de la educación ambiental y la conservacionista, que es el estudio para tratar de establecer un patrón de nido para cada una de las especies de páridos, fundamentalmente carbonero común, herrerillo común y herrerillo capuchino, que usan nuestras cajas,  ya que a algunos miembros del grupo, que participan en la limpieza de las cajas durante el otoño, nos pareció advertir ciertas diferencias en la mayoría de ellos.

Nos surge, por tanto, la necesidad de tratar estadísticamente los datos de los materiales que usan estas aves en la construcción de sus nidos y en qué proporción los emplean. Para hacer esto hemos elaborado una tabla de códigos, a semejanza de las que se usan en el anillamiento científico para anotar el nivel de grasa, el músculo o la placa incubatriz. Y con ella lo que se pretende es buscar un sistema que minimice el aspecto subjetivo en el análisis de la proporción de materiales usados en los diferentes nidos. La valoración de la presencia de los diferentes materiales nos la planteamos considerando los volúmenes que ocupan frente al volumen total del nido, e intentando abstraerse de otras consideraciones (color, situación en el nido,…).

Los códigos propuestos son cinco:

Tras varios ensayos, con algunos nidos que en años anteriores hemos retirado de las cajas durante la limpieza de estas en otoño, este año ha sido el primero que hemos aplicado nuestro método, recogiendo datos de campo con estos códigos.

Los resultados obtenidos en las pruebas han sido analizados para ver el grado de repetibilidad de las codificaciones realizadas por los distintos evaluadores, obteniéndose valores de repetibilidad muy altos; es decir, un alto grado de coincidencia entre las valoraciones de un mismo nido realizadas por los distintos evaluadores, lo que nos indica que puede ser un sistema apropiado para el estudio que nos planteamos.

No obstante, para tratar de reducir aún más la subjetividad durante el estudio, cada nido del que se han tomado datos para nuestro estudio, se sigue valorando por varias personas (de cuatro a seis), tomándose los datos más repetidos.

Otro aspecto que hemos considerado importante es acordar la descripción de los materiales empleados para evitar que las personas que valoran la composición de los nidos describan de manera diferente un mismo elemento observado. Finalmente se llegó al acuerdo de fijar, en principio, diez materiales básicos, que son:

1.-  Musgo.
2.- Material herbáceo (ya sea de gramíneas, leguminosas u otras)
3.-  Material leñoso (palitos, ramitas,…)
4.-  Lana (natural o sintética).
5.-  Pelo.
6.-  Cortezas y afines.
7.-  Plumas.
8.-  Hojas.
9.-  Material plástico.
10.- Papel.

Lógicamente, sobra decir que se están analizando, para la toma de datos, sólo aquellos nidos que durante el seguimiento visual, que se lleva a cabo de la ocupación de los nidos durante la primavera, se haya podido precisar con certeza la especie que lo ha construido. El objetivo final será ver si cada especie, con sus variaciones individuales de experiencia, habilidad,…, presenta un patrón diferente en cuanto a materiales usados y la proporción en la que los emplea.

Por lo que respecta a los resultados que estamos obteniendo, aunque todavía son escasos, sí están apuntando a que esas pequeñas diferencias entre especies, incluso las más afines, que algunos creíamos ver, pueden realmente existir.

Creemos que la metodología que hemos establecido y estamos poniendo en práctica es igualmente válida para ser aplicada al análisis de nidos, de estas y otras especies, en otros lugares con hábitats diferentes, lo que sería muy interesante, ya que permitiría comparar los resultados obtenidos y comprobar si los patrones de cada especie se mantienen en zonas distintas.

A medida que tengamos más datos de nuestro estudio, como para sacar conclusiones y resultados más claros y definitivos, os iremos teniendo al corriente.

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